1. Toma 1 o 2 tazas al día — Idealmente una en la mañana en ayunas y otra antes de dormir. La mañana activa el drenaje natural de tus vías respiratorias después de toda la noche acumulando mucosidad. La noche relaja los bronquios y prepara tus pulmones para descansar.
2. Déjalo reposar 10 a 15 minutos tapado — El mucílago de gordolobo (el compuesto que recubre y suaviza tus bronquios) necesita tiempo para liberarse en el agua caliente. Si lo sacas antes, te tomas un té de sabor — no un té de beneficio. Tapar la taza atrapa los aceites esenciales que de otra forma se evaporan.
3. Acompáñalo con suficiente agua durante el día — Tus pulmones necesitan hidratación para mover la mucosidad atascada. Sin agua suficiente, la flema se queda pegada en lugar de salir. Mínimo 2 litros al día además del té.
4. Sé constante por 21 a 30 días seguidos — Tus cilios (los pelitos microscópicos que limpian tus pulmones) no se reparan en horas. Necesitan días, no minutos, para retomar su ritmo. La mayoría nota cambios entre los días 7 y 14 — la respiración más profunda y los pulmones realmente despejados se sienten hacia el día 21.
5. Combínalo con movimiento ligero y respiración profunda — No necesitas gimnasio. Una caminata de 20 minutos, subir escaleras, o 5 minutos de respiración profunda al día son suficientes para que la mucosidad afloje y salga. Tus pulmones se limpian cuando los pones a trabajar.
6. No suspendas aunque ya te sientas mejor — Cuando empieces a respirar más profundo y a toser menos, vas a querer parar. No lo hagas hasta terminar el frasco. Tus pulmones necesitan el ciclo completo para limpiar capa por capa lo que se acumuló durante años.